LAS REALES MAESTRANZAS

DE CABALLERÍA DE ESPAÑA

 

 

Láminas del siglo XVIII representando el noble arte de la doma de alta escuela

Las Reales Maestranzas de Caballería se crean como institutos fomentados por la Corona con la intención de que la nobleza local se ejercitara en el uso de la caballería y de las armas, a fin de poder dar inmediata respuesta a la llamada del Rey e intervenir donde fuera necesario.

Estas se instauran a lo largo de un período de tiempo que abarca los siglos XVI al XIX. La fundación de estas instituciones comienza con la de Ronda, en 1572 y termina con la de Zaragoza, en 1824. A lo largo del siglo XVII se fundan las de Sevilla, Granada y Valencia.

El Término Maestranza surge durante el siglo XVII en Andalucía y proviene  del vocablo “maestro” referido al arte de jinetear con destreza.

Adviértase que las Reales Maestranzas se forman cuando el tiempo de las Cruzadas había acabado, las Ordenes Militares habían concluido su misión histórica (quedaba su importancia nobiliaria), en España no quedaban musulmanes para combatir y se había unificado todo el poder en la Corona.

Las Maestranzas son el producto de fines económicos. En defensa del Estado, los Reyes pretenden tener disponibles fuerzas de caballería bien preparadas y totalmente gratuitas. Por otra parte, para los caballeros de las Reales Maestranzas era un gran halago pertenecer a estas Fuerzas de Honor.

Con el paso del tiempo, las Reales Maestranzas se convertían en instituciones nobiliarias.

RONDA

Atendiendo a los deseos de Felipe II, los caballeros de Ronda, reunidos en Junta, forman la primera Maestranza de Caballería de de España, bajo el patrocinio de Nuestra Señora de Gracia, obligándose a la defensa de la Inmaculada Concepción de María.

El 3 de agosto de  1573 los Regidores y Caballeros rondeños constituyeron el germen de la que sería futura Maestranza, como Cofradía del Santo Espíritu  “ … y por haser el servicio de S.M. teniendo presente que esta Ziudat es puerto seco y fronterizo y que cada día se experimenta ser necesario acudir a la Ciudad de Marbella a la defensa del Reyno, se han juntado y echo una Hermandad todos los Caballeros de esta Ciudad vajo la advocación de Sacti Espiritu…”, poniendo por Ordenanza “hacer fiesta de caballos el día segundo de Pascuas del Espíritu Santo, el de San Juan y el de San Pedro, las Carnestolendas y Pascua de Resurrección, y que todos los jueves los caballeros mozos montasen en la plaza del Pozo, teniendo por patrona a Nuestra Señora de Gracia”.

Igualmente, se redactaron ordenanzas a seguir sobre la cría y conservación de la raza del caballo en Ronda, labor a la que se dedicaron desde los inicios. Durante este tiempo fue  además “...una institución educativa, una verdadera escuela de instrucción militar, cuyo catón se basaba en el arte gallardo de la jineta y de la esgrima de la lanza...”.

El nacimiento en algunas ciudades de Cuerpos nobiliarios, a partir del último tercio del siglo XVII y su denominación con el  término Maestranza, propiciará el cambio de denominación de la antigua Cofradía del Santo Espíritu. La Maestranza de Caballería de Ronda se forma con un número ilimitado de miembros y para formar parte de ella se exigía ser español, profesar la fe católica, probar la nobleza de sus dos primeros apellidos (si era casado debía acreditar la nobleza de los dos apellidos primeros de la esposa), acreditar una excelente conducta moral, no tener deudas, prestar juramento y comprometerse a acudir cuando fuera llamado.

El 17 de octubre de 1706 se celebra una  reunión en el recinto de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia. Se independizan del Ayuntamiento de la ciudad y se admiten nuevos maestrantes dispuestos para prestar servicio al Rey. En este período son de destacar circunstancias históricas como la Guerra de Sucesión (1701-1730), con la pérdida de Gibraltar, la defensa de las costas y las prerrogativas de Felipe V de 1730 a las Maestranzas, ratificadas por Fernando VI.

Es con las anteriores prerrogativas otorgadas por Felipe V cuando realmente se conoce a esta Corporación con el nombre que nos llegó hasta nuestros días: "Real Maestranza de Ronda".

Durante los siglos XVIII y XIX esta Maestranza alcanza su mayor esplendor:

1º.- Se crea una Academia de Ciencias para instruir a los hijos de los maestrantes y a otros niños del lugar.

2º.- Aumenta el número de Hermanos.

3º.- Se establece una yeguada adecuada para la cría caballar.

4º.- Se construye la Plaza de Toros de Ronda.

5º.- Se traslada el escenario de justas y torneos de la Carrera del Pozo a la Plaza de Santa María la Mayor.

En este período se suceden acontecimientos como la Guerra de la Independencia, en los que la Maestranza conocerá sus propias vicisitudes.

Tras la abdicación de Carlos IV, el advenimiento al trono de su hijo Fernando VII se había solemnizado con grandes funciones por la Maestranza. Las cuatro Maestranzas fueron reclamadas para exhibir sus habilidades con motivo del previsto encuentro del Rey con Napoleón I.

El levantamiento popular contra las tropas francesas del 2 de mayo impediría la demostración, y daría lugar al Batallón de la Maestranza, que participó en la batalla de Almonacid.

Durante el siglo XX e inicios del XXI la Maestranza de Caballería de Ronda acentúa su colaboración con su ciudad matriz, en forma de donaciones y ayudas para obras públicas, sanidad y otros, además de ceder su plaza para fines diversos. Son éstas sus funciones principales, conservar la Plaza de Toros y contribuir a obras de carácter social y cultural.

La uniformidad de sus caballeros se compone de casaca con vueltas, espada ceñida (con o sin fiador), vaina blanca, calzón de paño blanco a la rodilla, medias de seda blanca sin dibujos, zapato bajo de charol con hebilla dorada, sombrero sin llorón y guante blanco de cabritilla. Cruces y condecoraciones.

 

SEVILLA

Con la creación de la Real Maestranza de Caballería de Ronda se incentivaron las iniciativas andaluzas. Los sevillanos organizan una Cofradía con el patrocinio de San Hermenegildo, siendo disuelta al poco tiempo.

Es en 1670 cuando Sevilla se vuelve a plantear la creación de una Maestranza de Caballería, con el fin de fomentar la equitación, tomando como patrona a Nuestra Señora del Rosario y con un número ilimitado de miembros. Para su ingreso se exigía ser español, profesar la fe católica, probar la nobleza de sus cuatro primeros apellidos (si era casado debía acreditar la nobleza de los dos apellidos primeros de la esposa), acreditar una excelente conducta moral y no tener deudas.

El pasado histórico de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla se remonta a los días inmediatos a la reconquista de la ciudad, en el año 1248 por el rey Fernando III el Santo. Los caballeros que le acompañaron en tan importante gesta fundan una Cofradía o Hermandad Caballeresca, bajo la advocación de San Hermenegildo y con el fin de adiestrarse en el manejo de las armas y las prácticas ecuestres, para estar preparados en el combate. Esta Hermandad Caballeresca va perdiendo actividad en sus dedicaciones, imponiéndose la necesidad de mantener su espíritu en una nueva institución y así se funda en 1670, durante el reinado de Carlos II, el Real Cuerpo de Maestranza de Caballería de Sevilla.

El adiestramiento de la nobleza en el manejo del caballo, mediante el arte de la jineta era de gran utilidad para la formación de oficiales para el ejército y su entrenamiento para la guerra al servicio de la Corona, que siempre contó con su apoyo e interés. Desde un primer momento, la Real Maestranza de Caballería organizó funciones públicas en las principales plazas de la ciudad, Fiestas de Toros y Cañas, Alcancías, Manejos y Picaderos por diferentes motivos: estancias reales, efemérides y fiestas religiosas.

Durante los siglos XVIII y XIX, la Real Maestranza criaba yeguas y potros para el buen fin de su principal dedicación, con caballerizas que se contaban entre las mejores de Andalucía. La institución fue pionera en el fomento del deporte hípico en Sevilla. Particular mención merece el período comprendido entre 1729 y 1733, que coincide con la estancia del Rey Felipe V en Sevilla.

Este monarca, primero de la Casa de Borbón en España, había recibido apoyo material y moral de la Real Maestranza en la guerra de sucesión a la corona española.

"Así conquistando laureles, ora batiendo a la morisma, en estos campos andaluces hasta el final de la Reconquista con la toma de Granada, en las Américas, Italia y Flandes, derramando su sangre en la causa de Felipe V, más tarde en Orán y las Dos Sicilias, sacrificándose en el Rosellón, cubriéndose de gloria en la dura lucha de nuestro heroico pueblo sostenida contra el coloso Napoleón", según el preámbulo de las Ordenanzas de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

 

GRANADA

Institución de caballería creada el 12 de enero de 1686, bajo la tutela de la Inmaculada Concepción. El Rey Carlos III aprobó sus Ordenanzas en 1764. Desde el año 1992 se rige por un reglamento.

Desde la Real Cédula de 1760 goza de los mismos privilegios que las de Ronda, Sevilla y Granada.

En 1741, el Rey Don Felipe V confirmó que tuviesen por Hermano Mayor a su hijo, el Infante Don Felipe de Borbón, le siguieron Don Gabriel de Borbón, el Infante Don Carlos Maria Isidro de Borbón, la Reina Regente Doña María Cristina de Borbón, la Reina Doña Isabel II, el Rey Don Alfonso XII, Don Alfonso XIII, así como S. A. R. Don Juan de Borbón y Battenberg, Conde de Barcelona, el Rey Don Juan Carlos I y el Príncipe Don Felipe de Borbón y Grecia. La dirección efectiva del Cuerpo pasó a los Tenientes de Hermano Mayor.

La Junta Rectora está formada por el Teniente Hermano Mayor, un Maestro Fiscal que califica las pruebas de nobleza de los que aspiran a formar parte, auxiliado por los diputados que hacen de fiscal. Esta formado también por un secretario, tesorero o habilitador, un archivero, un portero, comisarios de la plaza y de clarines y de varios capellanes.

El uniforme se compone de pantalón y casaca azules, con vueltas y cuello de paño blanco, galoneado; espada con empuñadura de plata y sombrero galoneado con plumero blanco.

Por Real Decreto de 13 de enero de 1916 se crea el Brazo de Damas de la Real Maestranza de Caballería de Granada. La primera Dama Maestrante en inscribirse fue la Marquesa de Caicedo y de los Ogijares, el 17 de junio de 1916.

Las personas de la Familia Real que aceptaron el nombramiento de Damas, fueron las Reinas de España, Doña Victoria Eugenia de Battenberg y Doña Sofia de Grecia, así como S. A. R. la Condesa de Barcelona, Doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans y Doña María de la Esperanza de Borbón y Orleans, así como SS. AA. RR. Doña Pilar y Doña Margarita de Borbón y Borbón y SS. AA. RR. las Infantas Doña Cristina y Doña Elena de Borbón y Grecia

VALENCIA

La Real Maestranza de Caballería de Valencia (RMCV) data del año 1697. Las primeras ordenanzas fueron sancionadas siete años más tarde y actualmente se rigen por las de 1999.

También tienen como patrona a la Virgen María, bajo la advocación a la Inmaculada Concepción. Desde la Real Cedula de 1760 goza de los mismos privilegios que las de Granada y Sevilla.

La Real Maestranza de Caballería de Valencia, es la única Maestranza de las cinco que hay en España que ha luchado en combate,  pues participó activamente en la Guerra de la Independencia contra Napoleón desde 1808 hasta 1814 con el nombre de Escuadrón de Cazadores de la Real Maestranza de Caballería de Valencia. En combate murieron cuatro caballeros y otros quince fueron hechos prisioneros. Para financiar dicho escuadrón durante la guerra, esta institución tuvo que vender parte de sus propiedades.

El día 2 de mayo de 1808 acudieron a Madrid dieciséis maestrantes valencianos para celebrar la llegada al trono de Don Fernando VII. Allí contemplaron la heroica reacción del pueblo madrileño. A su regreso a Valencia cuentan lo ocurrido en Madrid. En Valencia, tras el grito de El Pelleter, se produce la rebelión contra los franceses. Desde Madrid se envía una división francesa comandada por el mariscal Moncey que acude a la ciudad del Turia. Valencia sabe que 8.000 hombres del ejército francés se acercan a tomar la ciudad. La Junta intenta reclutar a todos los valencianos disponibles para organizar la defensa in extremis de la ciudad.

En ese momento histórico, la Maestranza, en una Junta General celebrada el 30 de mayo, ofrece un escuadrón de Cazadores formado por los maestrantes y completado con hombres y caballos a costa de la Corporación. Es entonces cuando queda formado el escuadrón con veinte maestrantes en sus filas y bajo nombre y estandarte propio. El escuadrón tiene su bautismo de fuego en la ermita de San Onofre, el 27 de junio. La batalla continúa al día siguiente en los llanos de Quart, a las puertas de la ciudad. El escuadrón tuvo una destacada participación en el rechazo del primer intento de invasión francesa a la ciudad de Valencia.

Posteriormente, el escuadrón entró en Madrid con el primer Ejército. Había dejado en San Onofre el cuerpo sin vida de su capitán Don Pascual de Roda. Más tarde, continúa incorporado a los Ejércitos y prosigue las batallas en donde es destinado. En abril de 1809 es elevado a Regimiento con el mismo nombre de Cazadores de la Real Maestranza de Caballería de Valencia. Por Real Orden de 5 de julio de 180 la Junta Suprema, el Don Fernando VII, le concede Estandarte de Guerra debiendo llevar por un lado las Armas reales y por el otro, las Armas de esta Corporación.

El Regimiento estuvo presente en las acciones de Caparroso, Tudela, Vic, Margalef, Valencia, Murcia y el resto de sitios a donde fue destinado durante la guerra. En 1815 se integra en el Regimiento de Caballería Almansa y hoy en día su historial está custodiado por el Regimiento de Caballería Lusitania 8 con base en Marines (Valencia), con el cual está hermanado oficialmente.

La Real Maestranza de Caballería de Valencia conmemoró en el año 2008 el 200 aniversario del inicio de su participación en la Guerra de la Independencia con un homenaje y una exposición en memoria de los caballeros de la real institución que lucharon en dicha guerra y a los que murieron en la contienda. Los actos que fueron celebrados en la Casa-Palacio de la corporación, duraran hasta el año 2014, fecha en que se cumplirán los 200 años del final de la guerra.

 

ZARAGOZA

Es en el siglo XV cuando comienzan a aparecer noticias más continuadas de este Capitol que nos demuestran su permanencia en el tiempo y posteriormente su estructura y organización nobiliaria y caballeresca.

En estos momentos forma parte, como uno de los núcleos más importantes, del ejército de Zaragoza, involucrándose directamente en la defensa de los privilegios de la capital del Reino.

Igualmente en 1457, y con motivo de celebrar festivamente en la ciudad los acontecimientos reales (vistas, natalicios, bodas,…), el Capitol crea la “Cofradía de Justadores de San Jorge” con la obligación de organizar justas y torneos en la Ciudad y honrar a su Santo patrón.

Esta cofradía tuvo tanto éxito que llegó a absorber al Capitol del que había surgido y tuvo su sede en el Palacio de la Aljafería de Zaragoza.

Unas décadas después y a principios del siglo XVI, como consecuencia de la importancia adquirida por la cofradía de Justadores, hay una petición del Capitol de Caballeros de la Ciudad solicitando a Don Fernando el Católico que confirmase las ordinaciones por las que se constituían en una Cofradía de Caballeros e Infanzones bajo el patrocinio del Señor San Jorge (COFRADIA DE CABALLEROS DE SAN JORGE).

El 24 de mayo de 1505 el Monarca aragonés confirmó la constitución de dicha Cofradía que utilizó como enseña la bandera con la efigie de San Jorge y tuvo como sede el hoy desaparecido Palacio de la Diputación del Reino, en el que poseían altar y retablo dedicado al Santo patrono de Aragón.

Esta Cofradía estaba integrada por los Caballeros e Infanzones aragoneses y tuvo como primera misión la de honrar a San Jorge, patrón de Aragón y una de las principales señas de identidad del Reino, celebrar torneos y justas en Zaragoza y organizar todos aquellos actos religiosos y asistenciales en su calidad de cofradía.

Todo continuó igual hasta 1591 año en que se producen en Zaragoza los sucesos provocados por la detención y posterior fuga de Antonio Pérez, secretario del Monarca Don Felipe II. Zaragoza se levanta en armas ante la presencia de tropas castellanas y en defensa de sus Fueros y la Cofradía de Caballeros de San Jorge se alinéa inmediatamente en el bando aragonés. Esto provocó que del perdón general otorgado por el monarca un año después, excluya deliberadamente a caballeros aragoneses como Diego de Heredia, Martín de Lanuza, Juan de Luna, Tomás Pérez de Rueda o Manuel Donlope entre otros muchos, todos ellos miembros de la Cofradía.

A partir de ese momento la Cofradía cae en un letargo interrumpido únicamente con el reinado de don Carlos II, quien aprueba nuevas ordenanzas y honra a los Caballeros de San Jorge formando parte de su elenco.

Con la muerte del último Austria se desencadenó la Guerra de Sucesión y la Cofradía de San Jorge, al igual que todo Aragón, optó por el Archiduque Carlos. Tras la victoria del pretendiente Borbón, Don Felipe de Anjou, Felipe V de España, todos los bienes de la Cofradía de Caballeros de San Jorge quedaron secuestrados.

No obstante, pese a este mal inicio de las relaciones, los Caballeros de San Jorge demostraron posteriormente su lealtad y patriotismo hacia el monarca y el Estado; y con la restructuración de los ayuntamientos ordenada por los nuevos decretos reales, el Concejo de Zaragoza pasó a ser gobernado por 24 regidores: 8 pertenecientes al Brazo de Nobles y 16 al de Caballeros e Infanzones.

De esta manera la Cofradía pasó a regir los destinos de la Ciudad de Zaragoza por expreso deseo de Felipe V.

Los Sitios de Zaragoza de 1808 y 1809 representan unos de los acontecimientos más importantes de la historia de la Ciudad y la Cofradía de los Caballeros de San Jorge no es una excepción.

El 24 de mayo de 1808 se sublevó la ciudad de Zaragoza en defensa de la Religión, el Rey y la Patria. Depusieron al Capital General del Ejército, acusándolo de afrancesado y proclamaron a José Rebolledo de Palafox Capitán General del Ejército y Reino de Aragón.

Palafox, hijo de los Marqueses de Lazán y cuyos ascendientes habían pertenecido durante generaciones a la Cofradía de Caballeros de San Jorge, supo canalizar el levantamiento popular y ciudadano y muy pronto utilizó el estamento nobiliario aragonés como clase dirigente en la batalla.

Numerosos son los miembros de la Cofradía que participaron en los momentos más duros de los Sitios, pagando alguno con su propia vida. Muchos son los miembros de la aristocracia que protagonizaron hechos históricos en la defensa de la Ciudad. La Duquesa viuda de Villahermosa, que ausente de Zaragoza, regresó de inmediato junto con sus dos hijos, uno de ellos cayó prisionero de los franceses y el otro moriría en la defensa de la Ciudad, los Marqueses de Ariño, los hermanos de Palafox, la Marquesa viuda de Ayerbe, el Marqués de Tosos, el Marqués de Santa Coloma, el Conde de Sástago, el Barón de la Linde, el Conde Aranda o la Condesa viuda de Bureta que además de su labor humanitaria arengó a la resistencia de los zaragozanos ahorcando en el balcón de su palacio un monigote representando a Napoleón.

La relación podría ser muy numerosa, pero únicamente resaltar que todos ellos tomaron parte directa en la defensa de la ciudad y fue tal su participación que el 24 de diciembre de 1808 el Capitán General Palafox organizó el cuerpo de Caballeros de Caballería de los Almogáraves formado por los Caballeros Infanzones del Reino.

Tras la huida de los franceses en 1813, los Caballeros de San Jorge restablecieron la actividad de la Cofradía y en 1819 don Fernando VII elevó al rango de Maestranza a la Cofradía aragonesa por su contribución en la defensa de la Ciudad. De esta manera se equiparaba a las otras cuatro Maestranzas existentes en nuestro país: Ronda (creada en 1572), Sevilla (1670), Granada (1686) y Valencia (1690). Por tanto, como Maestranza es la más moderna, pero si atendemos a su origen es la más antigua.

Terminada la Guerra de la Independencia y destruido el Palacio de la Diputación del Reino, donde tenía su sede, utilizaron como tal la iglesia de Santa Isabel de Portugal, el Salón Consistorial, el Palacio de la Aduana o el palacio de los Marqueses de Ayerbe, hasta 1835 donde ya se fijan definitivamente su sede en el palacio de Don Lope, que fue adquirido en propiedad por la Real Maestranza a la familia Jordán de Urriés el 24 de junio de 1912.

Don Alfonso XIII aprobó, por Real Decreto del 14 de diciembre de 1908, que los miembros de la Maestranza de Zaragoza pudieran utilizar como insignia de su distintivo la cruz de Iñigo de Arista perteneciente al primitivo blasón Real de Aragón

En la actualidad la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, es una de las instituciones más antiguas de Aragón y como corporación nobiliaria, además de cumplir sus fines estatuarios, ejerce una importante labor de promoción cultural en la ciudad de Zaragoza.

LAS ORDENES IMPERIALES

MEXICANAS DE CABALLERIA

(1821-1867)

Por el Dr. Don José María de Montells y Galán

Juez de Armas del Capítulo de España

 

Pocos españoles conocen que la fundación de Orden Imperial de Nuestra Señora de Guadalupe se debe al primer Emperador de México, Agustín I y no a Maximiliano, como se sostiene en algunas instancias poco académicas.

La orden de Guadalupe (originalmente Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe) fue instaurada por el Emperador Agustín de México en el otoño de1821, aunque sus estatutos no serían promulgados sino hasta el 20 de febrerode 1822.

A imágen y semejanza de las ordenes españolas, de donde directamente se inspiró, Itúrbide deseaba reforzar el incipiente sentimiento nacionalista con símbolos fácilmente reconocibles. Para ello, quiso proveer a la ceremonia de su coronación, de un protocolo cortesano, a la manera bonapartista, que lograra impresionar a sus compatriotas, haciendo visible a todos, la pompa y el poder de la Nación. Dotó así a la nueva Orden de un manto ceremonial que resultaba espectacular:

El de los Grandes Cruces era de raso carmesí, con una muceta verde de la misma tela, moteada de plata, dos fajas blancas que caían del cuello a los pies, moteadas de los colores de la muceta, y dos cordones largos de seda, de los tres colores. Con este manto se usaba un collar de eslabones de oro, con un medallón de la Virgen pendiente de él.

Los Caballeros de Número usaban el manto de algodón y sin muceta. El sombrero era blanco, con un ala levantada y adornado con plumas de los colores trigarantes. Todos los caballeros tenían la obligación de usar debajo del traje un escapulario bendito, de lana, con la imagen guadalupana...........

..........

S. A. S. Don Agustín I de Iturbide y S. A. I. y R. Don Maximiliano I de Habsburgo

Conviene resaltar la sabia combinación de emblemas religiosos con otros marcadamente políticos. La presencia de la virgen de Guadalupe no se circunscribe a las insignias de la Orden sino que implica el uso de un objeto de piedad y devoción religiosa como el escapulario. Por otro lado, la presencia de los colores verde, blanco y rojo no sólo en la cruz sino en la banda y el manto implican la ratificación del carácter nacionalista de la Orden.

De acuerdo con el significado de los colores de la bandera de las Tres Garantías: El blanco simbolizaba la pureza de la religión católica; el verde representaba el movimiento insurgente, o sea, la independencia, y finalmente, el rojo encarnaba al grupo criollo de origen español adherido al impulso libertador.

Así que la Orden Imperial de Guadalupe salió a escena de manera pública, en la coronación del emperador Agustín I, efectuada el domingo 21 de julio de 1822, realzando con la presencia de sus caballeros un fastuoso ceremonial meticulosamente planeado por el propio Agustín I. Sin embargo la primera investidura formal se llevó a cabo el martes 13 de agosto de 1822.

A la caída de Iturbide, la Orden fue extinguida temporalmente; siendo restaurada más adelante por Su Alteza Serenísima don Antonio López de Santa Anna, por decreto del 11 de noviembre de 1853. La ceremonia de reinstalación se llevó a cabo el 19 de noviembre del mismo año en la Colegiata de Guadalupe con toda la pompa y el esplendor que era de esperarse, a fin de conferir legitimidad ritual y presencia pública a esta investidura, lo más cercano que podía darse en México a la constitución de una corte en torno de un monarca no coronado.

Collares de las Ordenes del Aguila Mexicana y de Guadalupe

Tal ceremonia, que tuvo duración de unas cinco horas, fue plasmada en lienzo por el pintor francés Édouard Pingret, a manera de boceto preparatorio de una obra de gran formato que no llegó a ser ejecutada. A instancias del Conde de la Cortina, el grabador Hesiquio Iriarte realizó una copia litográfica. En dicho boceto, Pingret representó el momento en que Santa Anna entrega la cruz al arzobispo de México don Lázaro de la Garza y Ballesteros. Mientras tanto, junto a la crujía se miran alineados los nuevos miembros a la espera de la entrega de sus cruces.

En esta ocasión los grados aprobados fueron de veinticuatro Caballeros Grandes Cruces a los que se daba el tratamiento de “Excelencia”; Comendadores en número de cien, con el título de “Señoría”; y Caballeros Supernumerarios en número limitado según la voluntad del Gran Maestre. Fue Santa Anna quien consiguió para la misma el reconocimiento de la Iglesia católica en 1854 por disposición del Papa Pio IX. En agosto de ese mismo año volvió a caer en desuso con el triunfo de la Revolución de Ayutla.

La tercera y última etapa de la orden comenzó el 30 de junio de 1863, por decisión del gobierno provisional del Imperio mexicano y tuvo su última modificación el 10 de abril de 1865 por disposición del Emperador Maximiliano. Ahora bajo el nombre de Orden Imperial de Nuestra Señora de Guadalupe, consistía en una división militar y una civil. Se otorgaba en 4 grados: Gran Cruz, limitado a treinta caballeros; Gran Oficial, limitado a cien; Comendador, limitado a doscientos y Caballero, quinientos. Entre quienes la recibieron destacan Vicente Guerrero (insurgente mexicano), Alexander von Homboldt (aristócrata y humanista delSiglo XIX) y el rey Leopoldo I de los belgas. Con el fusilamiento del Emperador, el 19 de junio de 1867, la Orden quedó extinguida finalmente.

Vayamos ahora a las características de la insignia en sus distintos momentos.

El anverso de la cruz del primer período imperial consta de una pieza en forma de cruz de cuatro brazos esmaltados, cada uno compuesto por tres hojas de los colores trigarantes: verde, blanco y rojo. Las hojas terminan en punta, rematadas por pequeñas esferas de metal. Al centro lleva un óvalo de esmalte blanco con la imagen de la Virgen de Guadalupe. Alrededor del anillo y sobre los brazos de la cruz, la inscripción: “RELIGION, YNDEPENDENCIA, UNION”.

Insignias de la Orden Imperial de Guadalupe

Del brazo inferior derecho de la cruz sale una palma y por el izquierdo una rama de olivo, pasando ambas por debajo de los brazos laterales para terminar en el superior, formando una especie de corona. Sobre el brazo superior lleva una corona imperial sostenida por un águila con una serpiente en su pico, a través de la que pasa la cinta. En el reverso, la inscripción en letras blancas: “AL PATRIOTISMO HEROICO” sobre un campo rojo del exergo.

Gran Cruz y Cruz de Caballero de la Orden de Guadalupe

La insignia del periodo santannista presenta algunas particularidades: de cada ángulo de la cruz sale un grupo de rayos dorados; el óvalo esta circundado por un anillo color verde con la inscripción: “RELIGIÓN, INDEPENDENCIA, UNION”; la cruz va superpuesta en una corona de palma y olivo y pende de un águila sin corona.

Venera de Comendador de la Orden de Guadalupe

Por su parte, el anverso de la cruz del periodo de Maximiliano es prácticamente igual a la del de Santa Anna con la excepción del soporte, que el águila va coronada y es la misma que llevaban las Armas imperiales.

Cruz de Caballero de la Orden de Guadalupe

La segunda de las caballerías imperiales es la Orden Imperial del Águila Mexicana, que fue creada por Maximiliano I el 1 de enero de 1865 como primera de las de su reinado y directo precedente de la actual Orden del Águila Azteca que otorga el Estado mexicano........

..........

Collar y Gran cruz de la Orden del Aguila Mexicana

Se dividía en dos tipos: Clase Superior (consistente en la Gran Cruz con Collar que sólo podía ser recibida por Reyes y Jefes de Estado) y en cinco clases ordinarias: Gran Cruz, Gran Oficial, Comendador, Oficial y Caballero. Fue fundada, en el decir del Emperador, para consagrar por la creación de una nueva condecoración el recuerdo de la reconstitución de nuestra patria; dar una prueba de nuestra amistad fraternal a los Soberanos que Nos secundan y Nos animan [. . .] y recompensar el mérito de toda especie.

La Orden Imperial de San Carlos fue instituida por Maximiliano I el 10 de abril de 1866 para condecorar de manera exclusiva a las damas que hubiesen destacado en el servicio a la comunidad.

La Orden hacía honor a San Carlos Borromeo, el santo patrono de la Emperatriz Carlota, quién la encabezaba. Se dividía en dos clases: Gran Cruz (para un máximo de 24 damas) y Cruz (sin límite alguno). La insignia de San Carlos, una cruz flordelisada de esmalte blanco, resaltada de una cruz latina de esmalte verde, tenía como inscripción el lema del santo patrono de la emperatriz‘‘Humilitas’’.

Cruz de la Orden Imperial de San Carlos

Se otorgaba tanto a princesas extranjeras o a damas de la corte, como a mujeres que respondían al ideal femenino decimonónico de ‘‘Caridad, abnegación y desprendimiento’’: hermanas de la caridad, preceptoras o profesoras de primeras letras. Maximiliano se proponía quizás crear, alrededor de la institución monárquica, una especie de meritocracia, fuertemente identificada con su persona. Podemos pensar que ésta fue la razón por la que se estableció que la orden de mayor prestigio fuera la fundada por él, y no la Orden Imperial de Guadalupe, asociada con Iturbide y Santa Anna, hecho que molestó mucho a algunos conservadores.

Las tres órdenes imperiales fueron abolidas con la instauración de la Segunda República en México y el fusilamiento del Emperador el año de 1867. Curioso resulta ahora, acostumbrados como estamos a que los más variopintos príncipes disciernan exóticas caballerías, que el actual Jefe de la Casa Imperial de México, el Conde Maximiliano Gotzén-Iturbide, no haya reclamado la soberanía sobre estas tres ordenes de caballería, pues pertenecen todas ellas al patrimonio histórico intangible de su familia.

 

 

LA ORDEN MEXICANA DEL ÁGUILA AZTECA

 

La Orden mexicana del Águila Azteca se creó el 29 de diciembre de 1933 y es la condecoración que otorga México a los extranjeros, con el objeto de reconocer los servicios prominentes prestados a la Nación mexicana o a la Humanidad y para corresponder por cortesía y en ocasiones excepcionales, a las distinciones que de sean objeto los funcionarios mexicanos por parte de gobiernos extranjeros.

Esta condecoración se tramita en la Secretaria de Relaciones Exteriores de Mexico, por conducto de un Consejo presidido por los Secretarios de Relaciones Exteriores y de la Defensa Nacional, teniendo como vocales a sus respectivos Subsecretarios y fungiendo como Secretario del Consejo el Director General del Servicio Diplomatico de la primera.

Según el reglamento expedido el 5 de enero de 1934, la orden se divide en clase civil y clase militar y se otorga en cinco grados: collar, banda, placa, encomienda e insignia.

Por reforma del 29 de marzo de 1941, se aumentó un grado al dividirse la banda en dos clases.

El Collar se confiere únicamente a jefes de Estado. Los eslabones del Collar, las Veneras y las Placas ostentan el águila de Cuauhtémoc, el emblema prehispánico de la Ciudad de México y otros motivos aborígenes estilizados.

El número de condecoraciones en sus distintos grados está limitado a 415 en sus diferentes categorías.

 

Banda y Placa de la Orden del Aguila Azteca

.......

Venera de la encomienda e insignia de la Orden